viernes, 21 de mayo de 2021

FOSILES Y QUINCOCES

Despues de estas semanas y meses de confinamiento tenia ganas de volver a mi caladero personal de fósiles del valle de Losa, así que aprovechando el buen tiempo que hacía, subi el jueves 20 de mayo.

Las tierras estaban verdes, con el cereal sin madurar.

El acceso a mi zona de caza ha sufrido alguna modificacion, ya que han cementado el camino para hacer un nuevo deposito de agua, pero la ladera en donde busco ha seguido siendo pisoteada por el ganado, lo que favorece la aparición de los fósiles.

Siempre suelo pensar en que esos erizos de finales del Cretacico me han  estado esperando 80 millones de años metidos en el barro y que soy la primera persona que los ha sacado de aquella matriz caliza.
Un erizo antes y despues de ser extraido

Otras piezas las suelo encontrar ya sueltas, o en el arroyuelo, porque ya han sido desplazadas de su punto de fosilizacion.

Normalmente siempre encuentro el mismo fosil, un Micraster (o similar) de finales del Cretacico, aunque tambien esta vez he cogido un par de trocitos de corales.

No pase demasiado tiempo esquilmando el terreno, porque ahora ya no tengo a quien regalárselos, pero me satisface ver que mantengo el ojo clínico para encontrarlos, aunque al principio siempre parece que no hay nada. El que me habló de este pueblo se ha muerto el año pasado. Yo no se si alguna de las que he llevado allí (siempre chicas) seguirá algún dia con la tradición

Después llegué hasta el pueblo de Quincoces de Yuso, una vez pasado el cruce del puerto de Angulo. No había parado nunca aqui, y me entere de que tienen un puente romano sobre el rio Jerea. Visto el rio parece que no hacia falta tanto puente para no mojarse los pies, pero se ve alguna foto de los dias de riada y el rio puede venir muy potente alguna vez.

Estos dias habia estado viendo unos documentales de un señor que explica muy bien lo de las construcciones romanas y decía que en el valle de Losa había una calzada romana. Y evidentemente este puente formaba parte de la calzada,que luego debió ser el camino real.

Este señor desmitifica muchas presuntas calzadas, porque dice que los romanos no las empedraban, salvo en ciudades, sino que ponían piedra finita y pendientes suaves, para que pudiesen circular los carros.

Y los arcos de los puentes eran siempre perfectos, a diferencia de otras chapuzas de las épocas medievales y modernas. Este tiene las piedras perfectamente ajustadas, así que lo daré por romano.

Estos valles parece que tienen zonas interesantes para patearlos, pero la pereza hará que no vaya.

Volví por el puerto de Angulo, que es un paisaje que siempre me emociona

En el rebaje del acantilado se suele formar una cascada, cuando hay agua
Intentaremos volver a la zona. A fin de cuentas está solo a una hora de Bilbao




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